Si bien es una práctica que por mostrarse salvaje y violenta genera cierto temor y rechazo, esto no quiere decir que solamente sea practicado por hombres. Con Ronda Rousey como bandera y Miesha Tate como su antítesis, las mujeres van generando su lugar dentro de una disciplina que en Estados Unidos ya es profesional pero que en Argentina, más precisamente en La Plata, solo se pueden ver escasas peleas amateurs.
Repasando lo
que son las Artes Marciales Mixtas, nos encontramos con una práctica donde se incorporan
tanto golpes como técnicas de lucha en pie y en el suelo. El MMA puede ser
practicado como deporte de contacto de manera regular o en un torneo en el cual
dos competidores intentan vencer cada uno a su oponente usando un amplio rango
de técnicas de artes marciales permitidas, como golpes de puño y patadas,
agarres, lances o proyecciones y palancas.
Recordemos, también, que el concepto Artes Marciales Mixtas suele considerarse erróneamente como
sinónimo de “Vale Todo” y debe diferenciarse de dicho término;
cuando uno escucha esto se imagina un deporte salvaje en el que se ve mucha sangre,
golpes y moretones. Poco le importó esto al género femenino ya que se decidió a
empaparse del tema y practicarlo de manera profesional.
La primer
mujer en firmar con la UFC
fue Ronda Rousey, la actual campeona de peso gallo, en el 2011. Su carrera comenzó en 2010 con tres triunfos en misma cantidad de peleas de manera amateur; luego, ya como profesional, se convirtió en un ícono femenino del deporte. Fue la primera
en todo, en ganar una pelea, en encabezar un evento, en consagrarse campeona en
su género, en obtener un triunfo por sumisión. En todo. Hoy ostenta siete
luchas en su espalda con mismo número de triunfos en su haber y todas en el primer round.
Parece extraño que Ronda Rousey haya conseguido tanto en apenas dos años como profesional pero lo entendemos debido a que su
vida siempre estuvo ligada a las artes marciales, específicamente al judo. A
los 16 años, abandonó la comodidad de su hogar en California para
entrenar con su instructor de judo Jimmy Pedro, el judoka norteamericano más
condecorado de la historia. Esa experiencia de vida forjó la personalidad de la
joven Ronda y la llevó a conseguir una medalla olímpica en los juegos de
Beijing.
“Creo que haberme mudado para entrenar a los 16 años me forzó a crecer bastante rápido. Nunca más viví en mi casa después. Era como una niña protegida y me fortaleció mucho el hecho de vivir sola y dedicarme 100 por ciento al deporte. Me hizo reconocer mis prioridades por el resto de mi vida y decidí que esto es lo que estaba predestinada a hacer” señala Rousey, quien para poder practicar esta disciplina que tanto le gusta, entrena seis veces por semana en cinco gimnasios diferentes.
Con tiempo para mucho más, la bella peleadora comenzó a incursionar en la actuación, lo que hizo que la práctica se vaya haciendo más conocida para el género femenino aunque aún faltaba algo para que interesase definitivamente la disciplina: una rival, una enemiga, una contrincante que haga dividir las aguas entre ella y Rousel. Llevado a la jerga futbolera, un clásico de clásicos.
“Creo que haberme mudado para entrenar a los 16 años me forzó a crecer bastante rápido. Nunca más viví en mi casa después. Era como una niña protegida y me fortaleció mucho el hecho de vivir sola y dedicarme 100 por ciento al deporte. Me hizo reconocer mis prioridades por el resto de mi vida y decidí que esto es lo que estaba predestinada a hacer” señala Rousey, quien para poder practicar esta disciplina que tanto le gusta, entrena seis veces por semana en cinco gimnasios diferentes.
Con tiempo para mucho más, la bella peleadora comenzó a incursionar en la actuación, lo que hizo que la práctica se vaya haciendo más conocida para el género femenino aunque aún faltaba algo para que interesase definitivamente la disciplina: una rival, una enemiga, una contrincante que haga dividir las aguas entre ella y Rousel. Llevado a la jerga futbolera, un clásico de clásicos.
La gran rival
de Rousel hizo un camino similar a esta al comenzar su carrera en otra modalidad de
arte marcial. Miesha Tate comenzó desde la escuela a practicar lucha libre
pero una vez en la universidad decidió pasar a las Artes Marciales Mixtas por
recomendación de Rosalia Watson. Miesha se convirtió rápidamente en una
referente de las artes marciales consagrándose campeona del ya desaparecido
Strikeforce en el cual tuvo un record de cinco triunfos y una derrota. Una sola caída que le costó perder su título y que se dio nada menos que frente a Ronda Rousey.
Sin dudas que
el reality propuesto por la UFC
en el que hombres y mujeres, luchadores de MMA, convivieron durante un tiempo,
ayudó mucho a que el deporte vaya ganando adeptos dentro de Estados Unidos. En
ese mismo programa fue que se creó la rivalidad entre Ronda Rousey y Miesha Tate,
los dos exponentes femeninos del deporte. Ellas estaban encargadas cada una de un grupo diferente pero convivían conjuntamente. Así, poco a poco se fue gestando una rivalidad que benefició al deporte ya que si algo necesitaba eran dos luchadoras entre las que existiese cierto resquemor.
“A Miesha no
la respeto como persona. Cuando peleamos la primera vez dijo que no me tomó muy
en serio pero no le creo eso. Estaba muy bien preparada y esta vez va a ser
igual”, dijo Rousey, quien derrotó precisamente con una sumisión con llave de
brazo, su arma predilecta, a Tate en el primer asalto en 2012.
“Ella cree que
está bien comportarse mal y mostrarme el dedo pulgar. Me faltó el respeto en
esa primera pelea y combatí en un estado muy emotivo. Quería golpearla (a
Rousey) y me olvidé del plan de pelea. Sólo veía sangre frente a mí y quería
matarla. En realidad, ahora recuerdo muy poco de esa pelea”, señaló Tate.
Mientras tanto, en Argentina, más adentrándonos en la ciudad de La Plata, aún no se puede ver una lucha de manera profesional en el género femenino. Los grandes lugares donde se puede encontrar un buen certamen de MMA son Buenos Aires y Rosario, en la ciudad de las diagonales se pueden apreciar mujeres en gimnasios o academias haciendo sus primeros pasos en una disciplina que si no fuese por los grandes medios de comunicación y la aparición de Ronda Rousey con su antítesis Miesha Tate, hoy no estarían al tanto de la práctica.
Mientras tanto, en Argentina, más adentrándonos en la ciudad de La Plata, aún no se puede ver una lucha de manera profesional en el género femenino. Los grandes lugares donde se puede encontrar un buen certamen de MMA son Buenos Aires y Rosario, en la ciudad de las diagonales se pueden apreciar mujeres en gimnasios o academias haciendo sus primeros pasos en una disciplina que si no fuese por los grandes medios de comunicación y la aparición de Ronda Rousey con su antítesis Miesha Tate, hoy no estarían al tanto de la práctica.
Caras
angelicales abajo. Fieras descontroladas arriba. Entre Rousey y Miesha no
solamente se pueden ver golpes dentro del octágono sino que lo que hacen estas
mujeres fuera del mismo ayudan a la práctica para que sea cada vez más conocida
en su género y así hayan cada vez más participantes en el MMA femenino.

No hay comentarios:
Publicar un comentario