El MMA, en la
ciudad de La Plata ,
se practica en gimnasios privados y en academias de origen oriental. Éstos
lugares, reducidos y oscuros, presentan varios elementos constitutivos de la
práctica en sí, y hemos visto que se repiten frecuentemente.
Cuando se ingresa a
los recintos, los sentidos olfativos y auditivos se agudizan. Estos lugares
cerrados hacen que uno vaya entrando en clima e invita a que te acerques a la
ventana para cambiar el aire o mejor dicho a respirar un poco del mismo. Además
sirve para estar un poco más tranquilo y poder hablar en paz. Los alumnos se
muestran siempre atentos y predispuestos para escuchar al profesor de turno,
quien detiene la clase una y otra vez, explicando diferentes tomas.
Las paredes
aparecen empapeladas con posters de luchadores profesionales y con frases
motivadoras. En una de ellas, se destaca la presencia de Santiago Ponzinibbio,
máximo referente argentino de la disciplina a nivel mundial y oriundo de la
ciudad de La Plata.
El piso cubierto de
goma eva, extenso y grueso; los protagonistas descalzos, con un pantalón,
vendas, guantes y protector inguinal, preparados para entrar en acción.
Algunos, también se colocan un protector bucal.
Los luchadores
varían entre los 25 y 35 años (hay excepciones). Los profesores, provenientes
de distintas disciplinas de combate como Jiu Jiutsu, Judo y Boxeo, entre otras,
rondan los 30 años, por lo que la relación de alumno-profesor es un trato de
par a par. De todas maneras, en la observación de la práctica se nota un
respeto del alumno hacia el profesor, teniendo en cuenta que éste frena la
clase constantemente para corregir errores y explicar tomas.
El aliento de parte
de los profesores no para en ningún momento. El cansancio en los protagonistas
se evidencia en sus rostros pero la autoridad se encarga de apoyarlos para que
el ritmo de la clase no decaiga. El dolor no existe: ese es el lema de las
Artes Marciales Mixtas
En cuanto a las
reglas, existen ciertas prohibiciones para los luchadores: no se puede morder,
hacer “piquete” de ojos” y golpear en los testículos. En los entrenamientos, el
contacto físico es menor que en la competencia, ya que lo que se busca es
internalizar ciertas técnicas de combate que luego serán utilizadas en los
torneos.
La clave que hacen
notar los instructores es inculcarle a sus pupilos la dedicación que se le debe
aplicar a la práctica, no solo a la hora de entrenar, sino también al momento
de ingerir alimentos y de descansar. Sin dudas, el MMA para quien quiera
tomarlo seriamente debe ser asumido como lo que es, un estilo de vida.

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