La disciplina de las Artes
Marciales Mixtas propone una práctica que está lejos de respetar los valores de
una sociedad civilizada. El dolor, la sangre y la violencia llegan a límites impensados
para los cánones que presenta la sociedad moderna. Además
son en estos sentidos que se
forman los cimientos que movilizan y motivan la identidad de la práctica.
Es posible detectar, gracias al
aporte teórico de algunos autores, determinados
elementos de condiciones similares que nos ayudan a pensar en torno a la
cultura popular, en relación con los centros de poder, y la compleja disputa
que aparece entre estos dos polos; en cuanto a la construcción de una nueva
cultura en forma de reivindicación ante determinados sectores.
Cuando pensamos en la
apropiación que hacen los luchadores regionales (dentro del casco urbano de La Plata ) advertimos algunas
características que se dan como común denominador dentro del campo del “Vale Todo”:
Su acercamiento a la disciplina está íntimamente relacionado con la circulación
de sentidos que proponen los medios de comunicación con respecto a la difusión
del deporte tanto en tiempo como en espacio.
De aquí también surge o se desprende las representaciones que
comparten todos aquellos actores que se sumergen en el mundo de la competencia
cuerpo a cuerpo. Gilberto Giménez define a las representaciones sociales como: “el conocimiento socialmente elaborado
y compartido que orienta y contribuye a la realidad común de un conjunto social
o grupo”.
Supeditado a la definición de
Giménez se observa un universo simbólico compartido: los tatuajes en las
piernas, torso, brazos o el cuello aparecen como una constante en los cuerpos de los luchadores regionales. Se
advierte en esta práctica la necesidad de probar que el dolor en ellos no
existe. Por ende el miedo de salir lastimados queda descartado. No poseen temor
a salir lesionados de una contienda o a que su contrincante les pueda fisurar o
romper alguna parte del cuerpo.
Por el contrario es el peligro
de salir lastimados el que impera una
especie de adrenalina que termina motivando a los actores a pelear. El temor
solo se desprende del sentimiento de vergüenza, de caer derrotado ante la
mirada de sus pares. La práctica forma a los actores, tanto como los actores
determinan la práctica y es en esta relación donde se forja la apropiación y resignificación de los
sentidos.
Habiendo observado la identidad
que conciben los actores que compiten en las Artes Marciales Mixtas en La Plata , reflexionamos en
torno a la construcción de los sujetos
entendidos como seres simbólicos que en la apropiación y resignificación de
significados construyen cultura.
Dicho esto y gracias al aporte teórico de Antonio Gramsci, Tulio Hernández y
Norbert Elías (autor no visto en la materia pero que nos ayuda en el análisis) tratamos de detectar acciones o
construcciones que se manifiesten en disputa del poder hegemónico y nos
posibiliten comprender a la cultura del “Vale Todo” como una cultura popular.
Entendemos que la sociedad
moderna en la que nos encontramos remite a procesos históricos que la terminan
por resultar como una sociedad civilizada. Norbert Elias en su texto: “El Proceso de la Civilización ”. Nos
habla de que la aristocracia como clase dominante del poder propone distintas
instancias de control social y órganos de moderación del comportamiento humano
(como las cortes, el Estado y la escuela) que llevan al comienzo de la sociedad
civilizada, distinta de aquella que
aparecía en la edad media.
Lejos está la práctica del vale
todo de respetar los valores y acuerdos civilizados que proponen las sociedades modernas en la
cotidianidad. Por el contrario, el sentido de violencia que impera en la escancia de la disciplina
nos remite a la mirada de barbarie o salvajismo que varias veces en la historia
formo parte de la corriente contrahegemónica
que estaba en constante lucha con el poder central o hegemonico de las
elites.
Es aquí donde Tulio Hernández en
su texto; “Comunicación y Cultura Populares en Latinoamérica”. Nos propone
entender que la resistencia de los sectores populares no hay que buscarla solo
en la acción directa, sino que hay que observar las prácticas culturales que se
desarrollan en disputa a los modos del poder central.
Sustentados en estas definiciones proponemos
buscar el sentido de los popular en las Artes Marciales Mixtas no atreves de lo
masivo y de la cantidad de adeptos que posee la disciplina, si no, entenderla
en cuanto relaciones de poder se construye.
A pesar de que la disciplina no se puede considerar en la totalidad del
campo de lo popular, posee determinadas características que hacen de la
disciplina una práctica con rasgos populares.

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