Adrenalina

Adrenalina

lunes, 11 de noviembre de 2013

Civilización o barbarie

  La disciplina de las Artes Marciales Mixtas propone una práctica que está lejos de respetar los valores de una sociedad civilizada. El dolor, la sangre y la violencia llegan a límites impensados para los cánones que presenta la sociedad moderna.  Además  son en  estos sentidos que se forman los cimientos que movilizan y motivan la identidad de la práctica.

  Es posible detectar, gracias al aporte teórico de algunos autores, determinados  elementos de condiciones similares que nos ayudan a pensar en torno a la cultura popular, en relación con los centros de poder, y la compleja disputa que aparece entre estos dos polos; en cuanto a la construcción de una nueva cultura en forma de reivindicación ante determinados sectores.
  Cuando pensamos en la apropiación que hacen los luchadores regionales (dentro del casco urbano de La Plata) advertimos algunas características que se dan como común denominador dentro del campo del “Vale Todo”: Su acercamiento a la disciplina está íntimamente relacionado con la circulación de sentidos que proponen los medios de comunicación con respecto a la difusión del deporte  tanto en tiempo como en  espacio. 
  De aquí también surge  o se desprende las representaciones que comparten todos aquellos actores que se sumergen en el mundo de la competencia cuerpo a cuerpo. Gilberto Giménez define a las representaciones sociales  como: “el conocimiento socialmente elaborado y compartido que orienta y contribuye a la realidad común de un conjunto social o grupo”.
  Supeditado a la definición de Giménez se observa un universo simbólico compartido: los tatuajes en las piernas, torso, brazos o el cuello aparecen como una constante en  los cuerpos de los luchadores regionales. Se advierte en esta práctica la necesidad de probar que el dolor en ellos no existe. Por ende el miedo de salir lastimados queda descartado. No poseen temor a salir lesionados de una contienda o a que su contrincante les pueda fisurar o romper alguna parte del cuerpo.
  Por el contrario es el peligro de salir lastimados  el que impera una especie de adrenalina que termina motivando a los actores a pelear. El temor solo se desprende del sentimiento de vergüenza, de caer derrotado ante la mirada de sus pares. La práctica forma a los actores, tanto como los actores determinan la práctica y es en esta relación donde se forja  la apropiación y resignificación de los sentidos.
  Habiendo observado la identidad que conciben los actores que compiten en las Artes Marciales Mixtas en La Plata, reflexionamos en torno a la construcción  de los sujetos entendidos como seres simbólicos que en la apropiación y resignificación de significados construyen cultura.
  Dicho esto y gracias al aporte  teórico de Antonio Gramsci, Tulio Hernández y Norbert Elías (autor no visto en la materia pero que nos ayuda en el  análisis) tratamos de detectar acciones o construcciones que se manifiesten en disputa del poder hegemónico y nos posibiliten comprender a la cultura del “Vale Todo” como una cultura popular.
 Entendemos que la sociedad moderna en la que nos encontramos remite a procesos históricos que la terminan por resultar como una sociedad civilizada. Norbert Elias  en su texto: “El Proceso de la Civilización”. Nos habla de que la aristocracia como clase dominante del poder propone distintas instancias de control social y órganos de moderación del comportamiento humano (como las cortes, el Estado y la escuela)  que llevan al comienzo de la sociedad civilizada, distinta de  aquella que aparecía en la edad media.   
  Lejos está la práctica del vale todo de respetar los valores y acuerdos civilizados  que proponen las sociedades modernas en la cotidianidad. Por el contrario, el sentido de violencia  que impera en la escancia de la disciplina nos remite a la mirada de barbarie o salvajismo que varias veces en la historia formo parte de la corriente contrahegemónica  que estaba en constante lucha con el poder central o hegemonico de las elites.
  Es aquí donde Tulio Hernández en su texto; “Comunicación y Cultura Populares en Latinoamérica”. Nos propone entender que la resistencia de los sectores populares no hay que buscarla solo en la acción directa, sino que hay que observar las prácticas culturales que se desarrollan en disputa a los modos del poder central.

  Sustentados en estas definiciones proponemos buscar el sentido de los popular en las Artes Marciales Mixtas no atreves de lo masivo y de la cantidad de adeptos que posee la disciplina, si no, entenderla en cuanto relaciones de poder se construye.  A pesar de que la disciplina no se puede considerar en la totalidad del campo de lo popular, posee determinadas características que hacen de la disciplina una práctica con rasgos populares. 

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